Linda Guadalupe Santiago da de comer a su hijo Benjamín en la sala de su hogar en San Cristóbal de las Casas el pasado mes de mayo de 2017.

El protocolo de código mater del Hospital de la Mujer en San Cristóbal de las Casas evitó la muerte de una mujer ocho días después de dar a luz a su hijo,  que nació con 890 gramos

Oprimir un botón  salvó la vida de Linda. Varias convulsiones a los ocho días de dar a luz la dejaron en coma. El hospital de la mujer de San Cristóbal de las Casas aplicó el código mater que movilizó a todo el personal necesario para salvarle la vida. Al sonar la alarma la mujer ya estaba recibiendo la atención necesaria por parte de todos los equipos. Tres meses después, Linda da de comer a Benjamín en su casa totalmente recuperada mientras da las gracias al equipo médico que evitó una muerte segura.

 

El código mater se implementó en el Hospital de la Mujer de San Cristóbal de las Casas en enero del 2016. Este protocolo consiste en activar un equipo de distintas áreas que acuden de manera inmediata en caso de una emergencia obstétrica. El sonido de la alarma alerta al personal. En cuestión de segundos, atienden a la mujer personal de enfermería, médicos, laboratorio, trabajo social, pediatría, ginecología, anestesiología, medicina interna, urgencias. Entre todos salvaron la vida de Linda el pasado 19 de enero  del 2017. “El código mater permitió salvar la vida de esta mujer, ya que actuaron todos los profesionales de la salud en el momento y con calidad”, indica la doctora Adriana Ovilla, gestora de calidad del Hospital de la Mujer en San Cristóbal de las Casas. “Tuve siete convulsiones, estuve una semana inconsciente. Entré prácticamente en coma. No me acuerdo de nada”, explica Linda Guadalupe Santiago desde la sala de su casa. Ahora es todo un recuerdo y da las gracias a todos los médicos del Hospital de la Mujer y del Hospital de las Culturas de San Cristóbal de las Casas por el trabajo que hicieron con ella. “El neurólogo me sigue llamando casi todos los días para preguntarme qué tal estoy. De verdad que estoy muy agradecida”, añade Linda Guadalupe.

 

La historia de Linda y su bebé Benjamín es un doble éxito del personal de salud. Su bebé también estuvo a punto de morir. El parto se adelantó en la semana treinta. El personal médico logró retener al bebé en el vientre de su madre por dos semanas más. El control prenatal eficaz le dio esta oportunidad. Durante este tiempo se le suministró los medicamentos para acelerar la maduración de sus pulmones. “Tenía mucho miedo porque al ser tan pequeño habían muchos riesgos”, recuerda la madre. En la semana 32 nació Benjamín con un peso de 890 gramos. Ingresó a la unidad de cuidados intensivos neonatales. “El niño pasó por muchas complicaciones. Con ese peso tienen pocas posibilidades de sobrevivir, pero afortunadamente Benjamín logro salir adelante”, señala el Doctor Juan Carlos Gómez Hernández, médico pediatra del Hospital de la Mujer.

Tres meses después madre e hijo fueron a su casa. Benjamín pesaba 1.900 gramos. En el mes de mayo el peso del niño había ascendido a más de tres kilos y medio. Ahora juega y balbucea con su madre en su hogar en San Cristóbal de las Casas.

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